¿Qué modelo económico practican los clubes de barrio?

por José Bezanilla, director ejecutivo Fundación Clubes
Cuando alguien piensa en un club de barrio, rara vez piensa en él como una unidad económica. Se piensa en el fútbol, el vóleibol, los niños y niñas jugando un sábado en la mañana.
Pero detrás de cada jornada deportiva hay algo que casi nunca se explica: hubo personas que tuvieron que resolver qué recursos —plata, tiempo, trabajo, insumos— hacen falta para que el club tenga sostenibilidad en el tiempo.
Esa pregunta se puede resolver de distintas maneras, dependiendo de qué tipo de organización la resuelva y con qué lógica. ¿Cómo la resuelven, en concreto, los clubes de barrio?
Cómo se financia realmente un club de barrio
La Encuesta Nacional de Clubes de Barrio 2024-2025, realizada por Fundación Clubes junto a la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago (FAE USACH), identifica 9 mecanismos distintos que los clubes usan para financiarse:
Cuota de socios — 67,2%
Actividades autogestionadas (bingos, rifas, completadas, platos únicos) — 61,8%
Fondos concursables — 44,9%
Aportes de personas naturales (vecinos, cercanos al club) — 35,8%
Organización de eventos deportivos — 23,9%
Aportes de privados — 20,3%
Apoyo de autoridades — 18,5%
Arriendo de espacios — 12,5%
Cuotas de deportistas — 2,78%
¿Cómo se lee el dato? Cada porcentaje indica qué proporción de los clubes encuestados usa ese mecanismo. Por ejemplo, el 67,2% de los clubes utiliza la cuota de socios como una de sus formas de financiamiento.
Estos porcentajes no suman 100%, porque un mismo club puede usar varios mecanismos a la vez. Lo que sí permite calcular la Encuesta es cuánto pesa cada tipo de vía en el conjunto: sumando el peso de cada mecanismo declarado, un 67,3% corresponde a vías internas (cuota de socios, autogestión, aportes de vecinos, eventos propios, arriendo de espacios, cuotas de deportistas) y un 32,7% a vías externas (fondos concursables, privados, autoridades).
Es decir: de cada 10 mecanismos que un club efectivamente usa para sostenerse, cerca de 7 dependen de su propia fuerza organizativa, y solo 3 de algo externo. La propia Encuesta lo resume así: los clubes "confían en sí mismos y en su propia fuerza para financiarse".
Lo que dice la academia: ¿qué es la economía social?
Este patrón no es casualidad ni improvisación. Tiene un marco conceptual detrás, que se enseña en programas académicos específicos, como el Diplomado en Economía Social y Clubes del CEES UNTREF (Centro de Estudios de la Economía Social, Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina).
El académico Jorge Bragulat, director de ese diplomado, define un club como una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus expectativas deportivas, sociales y culturales, a través de un emprendimiento democráticamente controlado, donde es necesario prever una organización que "resuelva, eficazmente, la cuestión económica".
"Es necesario prever una organización que resuelva, eficazmente, la cuestión económica."
Esa frase es clave, porque desarma un malentendido común: que la economía social es sinónimo de precariedad o de "hacer las cosas con buena voluntad, sin plata". No es así. Un club sí tiene que resolver una ecuación económica real —ingresos, costos, excedentes— igual que cualquier organización. La diferencia no está en si hay o no actividad económica, sino en quién decide y para qué.
En una empresa capitalista, el poder de decisión es proporcional al capital que cada quien puso: a mayor aporte, mayor peso en las decisiones. En una asociación como un club, en cambio, el capital aportado no compra poder.
Esto se ve con claridad en un caso concreto, más abajo: distintos actores (una empresa, negocios del barrio, un vecino) hicieron aportes de distinto tamaño a un mismo torneo, y ninguno de esos aportes le dio a quien lo hizo ningún poder sobre cómo se organiza el club. Las decisiones siguen en manos de personas, no de capital. Esa desconexión entre "cuánto aportaste" y "cuánto decides" es, en el fondo, lo que hace democrática a una organización de economía social.
La docente Florencia Cascardo, también del diplomado, lo plantea en términos de objetivo: los clubes son organizaciones "cuyos fines no se encuentran en la búsqueda de lucro", sino en construir relaciones sociales más justas y solidarias.
El caso: Campeones en Valores
La séptima edición de Campeones en Valores, el encuentro deportivo que organiza el Club Social y Deportivo Cristo Vive en su gimnasio de Av. Recoleta 5441, Huechuraba, es un ejemplo concreto de este modelo funcionando en terreno.
Para generar ingresos, se usaron dos vías:
Se instaló el kiosko del club, con venta de completos, pizzas, queques y bebidas.
La entrada se cobró con aporte voluntario: sin un valor fijo, para que nadie quedara fuera por no poder pagar.
Para bajar los costos, se combinaron varias formas de aporte:
Se armó un equipo de personas voluntarias que se encargó de la cocina, la venta y la entrega de alimentos —nadie cobró por su trabajo.
Las familias del club donaron café, té, vasos, portacompletos y servilletas: detalles que parecen menores, pero que bajan costos reales de operación.
19 minimarkets y negocios del barrio donaron frutas, jugos, cajas de leche y galletas, para que todos los niños y niñas, tanto del club local y de los clubes visitantes, tuvieran su colación.
PF Alimentos, una empresa privada, donó pizzas y vienesas para el kiosko, además de queso y jamón para el desayuno del equipo de voluntarios.
Las áreas de Educación, Adicciones y Administración Central de Fundación Cristo Vive aportaron los recursos para comprar el pan, los tomates, las paltas y los aderezos de los completos.
Un vecino del sector prestó los equipos de audio para la jornada.
Al final del día, se hace la cuenta: lo que queda (el excedente) no se reparte entre las personas que organizaron el evento. Se reinvierte en el club, para que siga funcionando. No hay una utilidad que alguien se lleve a su casa, porque no hay lucro.
Hay, en cambio, una comunidad completa (vecinos, familias, negocios, una empresa, y la propia fundación de la que depende el club) resolviendo junta la cuestión económica de una jornada deportiva.
Eso es, en la práctica, la economía social en los clubes: la capacidad organizativa del pueblo, para construir su propia felicidad a través del deporte de barrio.
Fuentes:
Encuesta Nacional de Clubes de Barrio 2024-2025 (Fundación Clubes / FAE USACH)
Diplomado en Economía Social y Clubes (CEES UNTREF).



