OPINIÓN | ¿Qué papel va a jugar la prensa ante a los clubes de barrio?

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OPINIÓN | José Bezanilla

Fundación Clubes

Los medios tradicionales tienen dos opciones frente al deporte de base: atrincherarse en prejuicios o difundir la idea de que los clubes de Chile han sido, son y serán un espacio de oportunidades, de encuentro e igualdad. Mientras eso no ocurra, las redes sociales serán nuestra ventana para exhibir el corazón de nuestros clubes.

Desde hace un tiempo, antes de ayudar a crear la Fundación Clubes, tuve la idea de suscribir el concepto «club de barrio» como «Alerta de Google«, esa herramienta que te invade con correos electrónicos cada vez que un portal de noticias menciona el concepto que inscribes. Admito recibir muy buenas historias, pero reconozco la tristeza de que nunca me haya tocado una noticia de un medio de comunicación tradicional de Chile. Solo me llegan noticias de afuera, como del buen portal Infancia Deportiva.

UNA VISIÓN HISTÓRICA POR CORREGIR

Luego de Google me fui a La Tercera y El Mercurio. Muy pocas notas mencionan «club de barrio» y siempre vinculadas al éxito de un futbolista profesional. Luego me fui a YouTube. Buscando lo mismo solo encontré grabaciones artesanales y UN SOLO reportaje o nota de canales de televisión abierta. Play. La voz es de la periodista Constanza Santa María para canal 13. Son 40 minutos de contenido que se  da vuelta en lo mismo: hechos de violencia y vinculación directa y grosera del deporte amateur con el narcotráfico y la delincuencia.

¿Refleja una realidad? Sí, pero sólo una parte, la más fea de todas. ¿Hay que cambiarla? Sí, aunque ocurre poco y significa un porcentaje muy menor si se compara con la enorme cantidad de partidos que se juegan en Chile cada fin de semana. Con derrotas, triunfos, penas y alegrías, pero en sana competencia. Triste decisión editorial la de poner el acento ahí, entonces.

Lo más grave de ese foco no está solo en destacar lo malo. Obviar todo lo bueno es irresponsable con la realidad. Si ponemos a la balanza los múltiples beneficios que significan los clubes en sus comunidades, versus los problemas aislados que se deben resolver, es inobjetable el mayúsculo valor de las oportunidades sociales que ofrecen estas instituciones.

La conclusión sobre el deporte de base chileno en la prensa conservadora, tiene una inclinación a tratar peyorativamente al pueblo deportista que se organiza en clubes. Y eso es desconocer la profunda realidad en la que se desenvuelve la actividad. La realidad de los muchos detalles cotidianos y esfuerzos diarios de los dirigentes que hacen malabares para sostener las instituciones, a pesar de estar olvidados por el Estado. ¿Qué los sostienen entonces? La pasión de sus integrantes y la necesidad de sus comunidades. ¿Está esto reflejado en los medios de comunicación en Chile? Al parecer no. 

Jugadoras fútbol amateur, Putre, Chile.

EL RETORNO POST COVID-19

Pareciera que no aguantamos la ansiedad futbolera. Nos están bombardeando con el súper regreso del fútbol nacional. Ese que mueve multitudes, claro, hacia el sofá para sintonizar un canal que priva a la gran mayoría del ver el fútbol profesional. La contradicción de esto, es que ha sido el mismo CDF el que ha hecho el trabajo más honesto con los clubes, un hermoso programa llamado «Amateur, unidos por la cancha», que solo se puede ver suscrito a CDF Estadio

¿Y qué se dice  en la televisión abierta y los grandes medios sobre el verdadero fenómeno deportivo del país, el fútbol amateur? Pocazo. Es un espacio invisibilizado por los medios tradicionales aún sin mucha explicación. Algunos datos para poner en perspectiva: 1.100.000 personas en Chile se movilizan todos los fines de semana -hasta antes de la pandemia- en función de la actividad deportiva de los clubes amateur, 8 mil jugadoras federadas solo en clubes de la Región de Valparaíso, zona donde se disputan tres mil partidos semanales.

UNA ESPERANZA

¿Hay optimismo entonces? ¡Claro! El amor por los colores y las actividades deportivas de nuestros clubes de barrio, lo podemos observar en las redes sociales institucionales de cada club. A esto, debemos sumar la tarea de abrirnos espacio en los medios de comunicación locales o comunitarios, como radios, portales web o páginas de RRSS.

Ahí hay margen y espacio para crecer. Ahí en las historias de Instagram, en los posts y comentarios del muro de Facebook, en el «Me encanta» que ponemos o el pulgar para arriba. En la foto antigua que subió un socio o una vecina. En el orgullo que sienten padres y madres por sus hijas e hijos al vestir los colores de un club y ser felices.

Entonces, la tarea por el momento es clara, quienes participamos o creemos en los clubes debemos multiplicar nuestros espacios de difusión propios y participar en los locales. Que desde las entrañas de cada sede social y cada cancha, nazcan ideas para comunicar la identidad, la misma que hace fuerte el sentido de pertenencia y revela con amor la importancia olvidada de los clubes de barrio en Chile. Hoy es más simple que antes: hay que tener un celular y ganas, para partir.