OPINIÓN | Obesidad, sedentarismo, el Estado de Chile y los Clubes

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OPINIÓN | Álvaro Burgos
Fundación Clubes

En 2019 la OCDE entregó al ministerio de Salud de Chile una serie de recomendaciones que alarman, luego de las evaluaciones realizadas a la población chilena.

Cuando observamos los datos el panorama es oscuro: primeros en el mundo en obesidad y sobrepeso en adultos según la Health at a Glance 2019 de la OECD, nos sigue México y Estados Unidos, quintos en obesidad en niños de 5 a 9 años y lugar 33 de 35 en consumo de fruta diario por parte de la población.

 

Somos el cuarto país del mundo con mayor consumo diario de tabaco (24,5%) en la población mayor de 15 años, indicador que ha venido en franca disminución, pero sigue fuera de rango. El consumo de alcohol si bien viene a la baja, es un numero alto en la lista de países OCDE.

 

¿Cuáles son los consejos que el organismo internacional receta? 


Desde mejorar el control epidemiológico, activar protocolos de detección de cáncer a más temprana evolución, disminuir el consumo de tabaco, hasta ampliar la ley de etiquetados en bebidas alcohólicas y cadenas de restaurantes, llegando a indicar que el rol de las aseguradoras de salud (Isapres) implica comprometerse en combatir la obesidad y las enfermedades crónicas incentivándolas a realizar diferentes programas. Todas iniciativas que a luz de los acontecimientos no han proliferado. 

 

¿Y qué pasa con la actividad física para mitigar estos números? Se recomienda aumentarlas a través de la práctica en los colegios, mejorar la infraestructura pública para la práctica deportiva y continuar con la educación alimentaria para la población altamente inactiva, llegando esta, a un 81,3% en Chile según la encuesta de Hábitos 2018. No hay mucho más en cuanto a recomendación y es ahí donde el problema no se aborda en las bases. 

 

Mientras la centralización agobia, las urbes crecen sin planificación y los tiempos de traslado abundan, obtenemos que el 55,3% de la persona aduce “No tener tiempo” para realizar la práctica deportiva y sí de disparidad de género se trata, solo 1 niña por cada 5 niños practica deporte en un club deportivo. Cuando las personas necesitan cubrir sus necesidades deportivas y son consultados por donde acudir, el 83,6% cree que son los municipios los encargados de ofrecer esos espacios. La ciudadanía espera más del Estado.

Sin duda el desafío es grande. La creación de espacios comunitarios es el camino, fortalecer los clubes de barrio propende a incentivar la práctica deportiva, ahuyentar el sedentarismo, aumentar las horas de actividad física semanal y mejorar las relaciones humanas en la comunidad. ¿Cómo avanzamos? Sin duda la salud del país está en problemas y el deporte es una vía para mejorar todos los indicadores que nos presenta la OCDE, más clubes de barrio y más deporte es la recomendación de Fundación Clubes.